Mexico and the World
Vol. 6, No 4 (Fall 2001)
http://www.profmex.org/mexicoandtheworld/volume6/4fall01/presentacion.html

Índice

Agradecimientos

9

Presentación

11

I.
Migración y globalización

 

21

EL CONCEPTO DE GLOBALIZACIÓN 
EN LAS CIENCIAS SOCIALES. ALCANCES Y SIGNIFICADOS
Alejandro I. Canales Cerón

23

GLOBALIZACIÓN Y POLÍTICA INTERNACIONAL DE MIGRACIÓN:
REFLEXIONES SOBRE LA COHESIÓN SOCIAL EN LOS PAÍSES MIEMBROS DEL TLCAN
Alan Simmons

65

LA INSERCIÓN LABORAL DE LOS MIGRANTES MEXICANOS
EN LA NUEVA ECONOMÍA DE ESTADOS UNIDOS
Alejandro I. Canales Cerón

87

II
Migración y remesas

141

POTENCIALIDAD PRODUCTIVA DE LAS REMESAS
EN ÁREAS DE ALTA EMIGRACIÓN A ESTADOS UNIDOS
Jesús Arroyo Alejandre
Salvador Berumen Sandoval

143

EL PAPEL DE LAS REMESAS EN EL BALANCE
INGRESO-GASTO DE LOS HOGARES.
EL CASO DEL OCCIDENTE DE MÉXICO, 1996
Alejandro I. Canales Cerón

171

EL NUEVO PANORAMA DE LA MIGRACIÓN INTERNACIONAL Y SUS POTENCIALIDADES PARA EL DESARROLLO REGIONAL
EN ZACATECAS
Raúl Delgado Wise
Héctor Rodríguez Ramírez

209

III
Migración y trabajo

239

MIGRACIÓN y TRABAJO:
EL CASO DE LOS JORNALEROS AGRÍCOLAS DE SAYULA, JALISCO
Patricia Noemí Vargas Becerra

241

GLOBALIZACIÓN, TRANSNACIONALES y TRABAJO:
LAS MUJERES EN LAS MAQUILADORAS DE MÉXICO
María Eugenia de la O Martínez

257

IV
Migración y distribución territorial de la población

279

EL CRECIMIENTO DE LAS CIUDADES POR RUTAS
DE COMERCIO INTERNACIONAL, 1980-1995
Octavio Mojarro Dávila
Laura Pescador Cantón

281

PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DE LAS ENCUESTAS MÁS RECIENTES SOBRE MIGRACIÓN MÉXICO-ESTADOS UNIDOS 
Aída Segovia Peñuñuri

305

PRESENTACIÓN

La globalización es un conjunto de interconexiones e interdependencias de múltiples regiones y comunidades locales que están produciendo un proceso de desterritorialización de la vida social. A través de éste las fronteras nacionales, regionales y locales se tornan irrelevantes, superfluas, y constantemente son saltadas y fragmentadas. La globalización se refiere a una nueva forma de organización territorial de la economía mundial impulsada por el desarrollo de nuevas tecnologías y formas de organización del trabajo. Según Castells, a través de estos cambios se reformulan y reconfiguran las bases de la economía industrial mediante la incorporación del conocimiento y la información en los procesos materiales de producción y distribución.

El proceso de globalización representa, en última instancia, una nueva división internacional del trabajo, esto es, un cambio en las pautas de localización espacial basado en los nuevos paradigmas de organización social y territorial de la producción, Los avances en las tecnologías de las comunicaciones y los transportes amplifican el alcance geográfico de cualquier planta industrial y, junto con las nuevas formas de organización del proceso productivo (automatización, división de operaciones, etc.), ha permitido la separabilidad de los segmentos que constituyen el sistema de producción, flexibilizando de esa forma la localización espacial de los distintos centros de trabajo de acuerdo con sus mejores opciones, sin depender necesariamente de la localización de las demás unidades de trabajo, que tienen requerimientos locacionales diferentes. Se trata de una nueva lógica de localización en la que los principios de aglomeración que dieron vida a las grandes ciudades industriales del siglo XX son trastocados de manera radical por el desarrollo de las telecomunicaciones y la informática.

En este esquema, además, la nueva división internacional del trabajo se basa en plataformas de exportación con uso intensivo de mano de obra que se busca en zonas de bajas remuneraciones de diversos países del tercer mundo. En este sentido, con la creación de zonas de procesamiento de artículos de exportación, diversas regiones de las economías subdesarrolladas son incorporadas a esta división del trabajo a escala global como nuevas zonas de industrialización, lo que no sólo fragmenta las continuidades geoeconómicas nacionales, sino que transfigura el carácter, la forma y los patrones de inserción de dichas economías nacionales en la división internacional y global del trabajo.

De esta forma, la actual división del trabajo mundial adquiere una configuración altamente compleja que involucra la fragmentación de la producción en varios procesos separados y diferenciados, susceptibles de ser relocalizados geográficamente en un esquema global en el que las distintas partes del proceso de trabajo atraviesan las fronteras nacionales. Se trata del surgimiento de la fábrica global, a través de la cual se intensifica y generaliza el proceso de dispersión geográfica de la producción, las fuerzas productivas, el capital, la tecnología, la fuerza de trabajo, la planeación y el mercado. Dispersión que no es sinónimo de desarticulación. Antes bien, hay dispersión porque el espacio de la producción se ha ampliado, desterritorializado, dislocando su anterior configuración internacional.

Esta economía informacional implica un nuevo tipo de configuración espacial de las relaciones económicas en el sistema-mundo caracterizadas por su globalización creciente. Esta globalidad seria impulsada por el desarrollo de nuevas tecnologías en lo que respecta a las condiciones generales de producción (sistemas de comunicaciones y transportes) y al sistema productivo propiamente tal (en la llamada revolución microelectrónica). En el primer caso lo relevante es el carácter global que adquiere la actual configuración económica del espacio-mundo; en el segundo, lo destacado es la flexibilización del proceso de trabajo y de acumulación, asociada a las nuevas tecnologías y paradigmas organizacionales.

En este marco, la globalización de la economía mundial y la flexibilización del sistema de producción configuran los ejes de la reestructuración capitalista, a la vez que definen el nuevo sistema de reglas con base en las cuales estarían operando las relaciones capital/trabajo en el mundo actual. En este sentido, se habla también de un proceso de desregulación, esto es, de desestructuración del andamiaje regulatorio de las relaciones laborales y contractuales propio de la sociedad industrial, que dieron vida al llamado sistema fordista de producción y acumulación.

De esta forma, lo global implica la desestructuración de procesos económicos y productivos preexistentes que se manifestaban en determinadas formas de funcionamiento de los mercados de trabajo a nivel local, regional y nacional. Asimismo, fenómenos sociales como la migración. el empleo, la diferenciación, de género, entre otros. lo mismo que su papel en la dinámica de los mercados laborales, están sujetos a la creciente influencia de los procesos de globalización económica y productiva.

Hoy en día, por ejemplo, no es posible entender la dinámica del mercado laboral en determinadas regiones -zonas de agroexportación, áreas de inmigración internacional, zonas de procesamiento para la exportación, entre otras- si no es con base en los procesos que sustentan la globalización de dichas economías y sociedades regionales y locales. Precariedad del empleo, nuevas formas de explotación del trabajo, desigualdad de género y segregación étnica, entre otros aspectos, se construyen en ámbitos locales y regionales y expresan la forma en que dichas regiones y poblaciones se incorporan a los procesos de globalización. De esta forma, la relación global-local es la dialéctica que permite entender la dinámica de estas poblaciones regionales, su inserción laboral, su movilidad territorial, los nuevos patrones de crecimiento demográfico y estructuras poblacionales, entre otros aspectos.

Por ejemplo, la migración es una forma de «desterritorialización» de una comunidad, en la medida en que configura un mecanismo demográfico fundamental para la expansión territorial de sus fronteras culturales, sociales y económicas. Asimismo, la dinámica laboral, y en particular la configuración de factores demográficos que posibilitan la diferenciación y el «desempoderamiento» en el trabajo (el género, la etnia y el esta tus migratorio, entre otros), coadyuvan al proceso de acumulación en una escala global, aun cuando ello se da esencialmente en y desde ámbitos locales.

En este marco, los artículos que integran este libro tocan diversos temas que apuntan en esta dirección. Se trata de trabajos que, desde diversas perspectivas y con distintos estilos de investigación, aportan elementos empíricos, metodológicos y conceptuales que alimentan esta reflexión más general sobre el entendimiento del nuevo papel de la condición migratoria y de género en la dinámica de los mercados de trabajo, en la reproducción social de las familias y comunidades, así como en la conformación de núcleos urbanos en esta era globalizada.

El libro ha sido dividido en cuatro apartados. El primero de ellos, denominado «Migración y globalización-, está conformado por tres artículos. Alejandro I. Canales Cerón analiza en el primer trabajo diferentes perspectivas teóricas acerca del concepto de globalización. Presenta las diversas líneas de argumentación conceptuales a las que se ha aludido para analizar los diversos fenómenos económicos y sociales que concurren en el proceso de globalización. En su análisis nos muestra las principales discusiones sobre la dualidad globalización/ localización, para luego presentarnos las bases económicas de ella; después enfatiza las precisiones conceptuales y metodológicas que implica la globalización e internacionalización, y finaliza con una discusión sobre la globalización de la desigualdad y la polarización.

En el segundo trabajo de este apartado Alan Simmons analiza la forma en que el proceso de globalización puede erosionar la cohesión social nacional y el bienestar local en comunidades marginadas, dado que éstas sientan las bases de formación de las nuevas identidades subnacionales y transnacionales en el contexto general de la adopción de políticas que promueven la eficiencia económica y las exportaciones.

El trabajo de Simmons examina también cómo esos cambios de la cohesión social nacional han estado presentándose en algunos países, particularmente en México y Canadá. Analiza con particular detalle el papel de las políticas de migración internacional que resultan de este proceso. así como sus consecuencias. También realiza una revisión conceptual extensa a nivel político y macrosocial. Lo anterior lleva al autor a sugerir que la cohesión social está reforzada en sus formas de existencia o ha sido transformada, por medio de la intersección entre las políticas macroeconómicas, las políticas sobre migración internacional y las políticas sociales, específicamente en áreas como empleo, salud, educación y equidad regional. El trabajo de Simmons concluye con algunas breves expresiones de cómo estas fuerzas se intersectan e interactúan en casos específicos.

El tercer artículo de este primer apartado es de Alejandro I. Canales Cerón, quien nos presenta un análisis de la inserción laboral de los migrantes mexicanos en la economía norteamericana. Nos muestra un panorama de las transformaciones productivas de Estados Unidos y su relación con la migración, así como una caracterización de la población mexicana en la sociedad estadounidense, para luego analizar los cambios en la estructura ocupacional y la participación laboral de los migrantes mexicanos en el mercado de trabajo. Entre sus conclusiones, Canales destaca que las transformaciones de la estructura ocupacional favorecen la precarización del empleo y una mayor vulnerabilidad de los trabajadores ante las nuevas condiciones de funcionamiento del mercado laboral de Estados Unidos.

El segundo apartado del libro, que trata sobre la migración y las remesas de los migrantes, está conformado por tres trabajos. El primero de ellos, de Jesús Arroyo Alejandre y Salvador Berumen Sandoval, es un estudio sobre la potencialidad productiva de las remesas en áreas de alta emigración a Estados Unidos. Parten de cuestionar el verdadero potencial productivo de las remesas enviadas por migrantes mexicanos en Estados Unidos y sus efectos multiplicadores a nivel de las regiones receptoras. En la primera parte de su trabajo nos presentan un panorama general de la emigración y las remesas y concluyen que éstas han influido poco en el desarrollo socioeconómico de las localidades pequeñas y más bien impactan positivamente en los lugares donde se producen bienes y servicios, como las ciudades medias y las zonas metropolitanas. Asimismo, analizan la distribución de las remesas según los hogares receptores y revisan los casos de Tepatitlán y Ameca, Jalisco, para mostrar las opiniones de los migrantes respecto a las remesas y su inversión productiva. Finalmente, Arroyo y Berumen hacen una serie de propuestas de políticas tendientes a incentivar y subsidiar la entrada al país de remesas que puedan contribuir a un desarrollo regional más equilibrado, entre las que destaca la de crear un organismo no gubernamental y no lucrativo -una Fundación para el Desarrollo Regional- que tendría como propósito incentivar el envío de remesas, fomentar la inversión productiva de las mismas, así como instrumentar una estrategia de desarrollo regional integral.

En el segundo artículo. «El papel de las remesas en el balance ingreso-gasto de los hogares. El caso del occidente de México, 1996», Alejandro I. Canales Cerón nos presenta un análisis del papel de las remesas en el balance ingreso-gasto y la distribución del ingreso de los hogares en los estados de Guanajuato, Jalisco y Michoacán en 1996. La hipótesis central de su trabajo es que las remesas, si bien constituyen un componente significativo del ingreso de los hogares que las reciben, no parecen tener un impacto importante en la distribución del mismo, pues constituyen una fuente de ingreso familiar que actúa como sustituto de otras fuentes de ingreso, particularmente de las remuneraciones al trabajo. Con base en 10 anterior, el autor sostiene que las remesas pueden usarse como un indicador de necesidades no satisfechas con fuentes de ingreso locales y regionales.

El tercer trabajo, de Raúl Delgado Wise y Héctor Rodríguez Ramírez, nos presenta un panorama de la migración internacional y sus potencialidades para el desarrollo regional de Zacatecas. Los autores se proponen analizar la naturaleza de los cambios regionales producidos por la migración internacional de zacatecanos y reflexionar acerca de los impactos y las perspectivas regionales de esta migración transfronteriza, considerando su importancia social y económica. Resaltan la emergencia del migran te colectivo u organizado y su papel como agente potencial del desarrollo local de Zacatecas. Finalmente, nos muestran las nuevas tendencias de la relación migración internacional-desarrollo regional.

La tercera parte del libro, denominada «Migración y trabajo», conjunta dos artículos. El primero de ellos, de Patricia Vargas, nos presenta un estudio de caso del trabajo migrante en Sayula, Jalisco. Para mostrarnos algunas reflexiones sobre la migración temporal de jornaleros agrícolas y su inserción en el mercado de trabajo en las agroindustrias de exportación asentadas en dicha región, nos presenta un breve panorama de las transformaciones del sector agrícola mexicano, luego aborda la cuestión de la migración interna y finaliza con el análisis del mercado de trabajo a nivel general, para puntualizar las particularidades del mercado laboral de Sayula y la participación en éste de los jornaleros agrícolas indígenas.

En el segundo artículo, María Eugenia de la O Martínez nos da una visión general de la participación de las mujeres en las empresas transnacionales, con especial énfasis en las industrias maquiladoras mexicanas. Para ello nos presenta un análisis de cuatro estudios de caso realizados en Ciudad Juárez, Chihuahua. A lo largo de su trabajo, María Eugenia nos proporciona evidencias de los principales problemas de las trabajadoras frente a las nuevas condiciones productivas imperantes en las maquiladoras, dado que estas transformaciones no han cambiado la división sexual del trabajo y se continúa reproduciendo la desigualdad de género en cuanto a las oportunidades en los diversos ámbitos del mundo laboral en las industrias maquiladoras.

La última sección de este libro. «Migración y distribución territorial de la población», nos presenta en primer término el trabajo titulado «El crecimiento de las Ciudades por rutas de comercio internacional 1980-1995», de Octavio Mojarra Dávila y Laura Pescador Cantón. Este trabajo nos muestra cómo uno de los efectos sociales y económicos de la globalización y la apertura económica mexicana han sido los cambios en el sistema urbano de las ciudades mexicanas, principalmente en aquellas situadas sobre las rutas por donde transitan las grandes interacciones económicas y sociales de nuestro país con Estados Unidos. Para mostrar lo anterior, se realiza un ejercicio analítico y metodológico de las tasas de crecimiento de diferentes ciudades mexicanas entre 1980 y 1995.

Entre los principales hallazgos del estudio se señala que no se encontró un número importante de ciudades emergentes relacionadas con las rutas de comercio a Estados Unidos, dado que éstas aparecen alrededor de las zonas metropolitanas principales. Por otra parte. se encontró que en la frontera norte de México los centros poblacionales dinámicos y emergentes al parecer están vinculados y responden a las exigencias de desarrollo del sur de Estados Unidos en lugar de estar integrados al crecimiento urbano interno de nuestro país.

El último artículo de este apartado nos muestra la importancia de la información en contextos de globalización. En este sentido. Aída Segovia nos presenta un trabajo sobre las principales características conceptuales y metodológicas de las encuestas sobre migración México-Estados Unidos. En su análisis se incluye The Mexican Migration Project (MMP), The 1989 Legalized Population Survey [LPS 1]. The 1992 Legalized Population Survey [LPS 2]. la Encuesta de la Dinámica Demográfica (ENADID), la Encuesta de Factores de la Migración y Redes Migratorias, la Encuesta sobre Migración de la Frontera Norte de México y la Encuesta Retrospectiva sobre Migración y Empleo en Estados Unidos (ERMEU).

Jesús Arroyo Alejandre
Patricia Noemí Vargas Becerra
Alejandro I. Canales Cerón

Copyright © 2001 - 2009 PROFMEX. All rights reserved